Miércoles, 02 Septiembre 2020 13:46

DISCURSO DE LA SRTA. ARELYS ARMIJOS VALAREZO GANADORA DEL PRIMER LUGAR del CONCURSO DE ORATORIA 2020 AGOSTO “MES DE LAS ARTES Y LA CULTURA”

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DISCURSO DE LA SRTA. ARELYS ARMIJOS VALAREZO

GANADORA DEL PRIMER LUGAR del CONCURSO DE ORATORIA 2020

AGOSTO “MES DE LAS ARTES Y LA CULTURA”

Realizado el viernes 21 de agosto de 2020

La historia nos permite evocar aquellas situaciones y sucesos importantes de nuestra sociedad, pero qué pasa cuando no han sido bien contados, o cuando muchos a diestra de un aporte cultural han adornado historias con toques un poco fantasiosos, al final la oralidad lo que ha hecho es que se sigan contando sucesos que quizá nunca ocurrieron, por ello, grandes personajes de la investigación van aportando el esclarecimiento a esas historias, Servio Moscoso Molina, es uno de ellos al escribir su obra titulada “Huella Documental”, editado por primera vez en el año 1993, nos deja la marca de un hito que nos invita a repasar la historia y a extraer algunos retazos para ponerlos bajo la lupa, siendo aportes que sin dudar han permitido hacer importantes descubrimientos sobre una historia que me permito decir, ha sido mal contada.

Hoy no quiero aportar con planteamientos que aunque estén bien fundamentados por el autor en esta obra presenta por medio de evidencias con copias de cartas enviadas en el proceso de su investigación, así como en documentos encontrados, el autor menciona algo importante para el lector, diciendo que no quiere ser dueño de la verdad, él solo espera aportar al desarrollo crítico para que por fin Piñas encuentre su historia real, destacando pues que la historia siempre nos deja esos momentos para cuestionar y querer realmente saber qué ocurrió o cómo ocurrieron las cosas.

De tal manera el autor pone en nuestras manos esta investigación para establecer pensamientos críticos y discernir sobre una historia más real, que sin ánimo de hacer crítica social, pero si en manifestar que somos mestizos, da igual si fueron españoles, ingleses o de cualquier otro origen europeo, somos dueños de esta tierra digna, con una identidad que se ha forjado con el pasar de los años, sin dudar desde sus inicios, se ha forjado con gente emprendedora y trabajadora. Por ello, sin el afán de hacer de mi intervención el análisis de esta obra, brevemente me referiré a algunos aportes que hemos evidenciado en ella, destacando la necesidad de poder tener ideas más claras y específicas sobre nuestra historia y origen.

Todos los habitantes de Piñas durante muchos años han hablado sobre el origen de Piñas atribuido a un Bachiller español de nombre Juan de Loayza, y que se presenta a inicios del siglo XX, dato que por cierto es un aporte de los señores Dr. Virgilio Mendoza y Manuel de Jesús Andrade, apoyados en algunos detalles que coinciden en cierta manera con los hechos reales, pero que la prosa de sus publicaciones y me permito decir, con un aporte imaginativo, destacan al personaje Juan de Loayza y atribuyen a este la creación de Piñas. Vale mencionar, que el supuesto personaje nombra a esta localidad Piñas debido a su lugar de procedencia, más si buscamos en la geografía española, en la comunidad de Cádiz la realidad a lo que más nos acerca como un nombre parecido sería, la Sierra del Pinar en la ciudad de Cádiz, se parece, pero evidentemente no es Las Piñas. Por otra parte se encuentra también el hecho de que todo se atribuye al documento supuestamente escrito por este fundador, el cual si queremos referirnos como corresponde a la realidad, debería ser, Bachiller José Martínez Loayza.

Como dice el autor, para bien del pueblo de Piñas, y para alegría de muchos y desconsuelo de quienes sin investigar nada, impulsaron la tesis del personaje Juan de Loayza, y en la obra en mención encontramos tanto la copia del documento original, como el escrito a máquina para mejor comprensión, valga mencionar que en aquellos tiempos a inicios de los años 90 la tecnología aún consistía en escritos a máquina o copias con baja resolución. Así es como, luego de analizar el informe encontramos pues al fin, un claro aporte de que aquellos personajes ficticios deben desaparecer, y que además en el documento no se atribuye fundación alguna de este pueblo.

Piñas ha sido pues desde sus inicios un lugar poblado por mineros, comerciantes, pobladores que iban asentándose tomando en cuenta que esta tierra, era una de las vías de conexión entre Puerto Bolívar y Zaruma. Como podemos evidenciar, tanto Piñas como todas las comunidades de la parte alta somos un pueblo de migrantes de los diversos sectores del Ecuador, que para bien de estas tierras, fueron labradas y trabajadas, aportando significativamente en el desarrollo agrícola, ganadero y por supuesto, minero, y es así como fue desarrollándose esta comunidad, se produjo una mezcla de costumbres, de ideas, de razas que bien podemos evidenciar en las marcadas facciones, que caracteriza a los pobladores de algunos sitios y sectores de Piñas.

La vida actual nos invita a realizar el análisis y rectificación histórica, no pongamos cosas que no son, deberíamos pues simplemente remontarnos a mediados del siglo XIX, cuando Piñas tenía mayor población y que si bien eran pobladores como ya se dijo que llegaron en búsqueda de mejores días, vale mencionar que los encontraron, pues nuestra bella orquídea en sí es un tesoro escondido en los Andes y cabe mencionar que la hospitalidad de este suelo, ha acogido a muchos visitantes que se enamoraron y formaron su hogar en estas tierras y que luego han devuelto generosamente a Piñas, el haber sido recibidos un día.

Piñas acoge con calidez a quienes la visitan y aplaude los triunfos de quienes cosechan sus glorias asentados en este suelo, flamea su bandera en su verde, amarillo y rojo con modestia y sigue escribiendo su historia con ahínco, sin desmayar jamás, con pujanza, como si estuviera en una lucha constante contra el tiempo, porque esta ciudad no se detiene, vence obstáculos, rompe barreras, camina a la par de las llamadas grandes ciudades y continúa guardando sus tradiciones para que sus hijos se sientan en casa cuando estén siendo abrazados por esa mezcla de empinadas calles y el siempre vigilante cerro Pata Grande.

Piñas, dueña de un clima acogedor, rodeada de bastos campos, de aire aún puro, de gente comprometida con su terruño, hoy se apresta a celebrar sus 80 años, en donde se hace necesario revisar un poco sus envejecidas páginas.

Retomar entonces el curso histórico debe ser, ese deber ineludible de todos, como hijos de este suelo, rectificar, aportar con datos y hechos válidos el origen de esta noble tierra, pues nada sirve querer pretender tener abolengos, cuando la ciencia misma nos hace analizar que mestizos en el mundo ya somos todos.

Loor a esta tierra en sus 80 años llenos de historia, una historia que merece ser repasada, que debe ser reconstruida y contada a las nuevas generaciones tal como es.

El orgullo de sentirnos piñasienses y el compromiso de seguir haciendo historia nos pone a leer sus páginas, nos invita a la reflexión y nos hace protagonistas de un retazo oscuro de este presente que ha puesto al mundo de rodillas, que nos ha llenado de miedo y que nos ha convertido en soldados para luchar contra un enemigo que ni siquiera podemos verlo para combatirlo como quisiéramos, que aunque pese decirlo, no es la primera vez, tampoco será la última, por esa razón siendo una tierra fértil y llena de magia natural, debemos comprender que lo más importante es aceptar lo que somos, por eso, queridos ciudadanos piñasienses, que este tiempo de confinamiento nos acerque a recobrar esas tradiciones, que las tertulias familiares recojan las leyendas de este suelo contadas por nuestros abuelos y finalmente que sigamos con nuestras acciones dando lustre a esta ciudad pequeñita, pero grande en tradiciones, grande en cultura, grande en historia, porque la historia no es más importante por ser de un lugar o de otro, es importante porque como he mencionado nuestra gente, es la que realmente ha hecho que seamos un rinconcito del cielo en este pequeño pero diverso Ecuador.

Gracias!